Qué debo saber de las paperas.




¿Qué son?

La parotiditis es una enfermedad vírica que se caracteriza por fiebre e inflamación de una o más de las glándulas salivares, habitualmente de la parótida. No todos los casos de inflamación de la parótida están causados por el virus de la parotiditis sino que hay otros virus que pueden causarla aunque no de forma epidémica.

¿A quién afecta?

Desde que se introdujo la vacunación sistemática en los calendarios de vacunación infantiles la mayoría de los casos se producen en adolescentes y adultos jóvenes.

Síntomas.

En un 40 % de infectados puede presentarse una infección inaparente. A pesar de la efectividad de la vacunación sistemática frente a la enfermedad, siguen produciéndose casos y brotes epidémicos, que se atribuyen en gran parte a un descenso de los anticuerpos protectores con el tiempo.
La inflamación de la parótida suele estar precedida de síntomas inespecíficos como fiebre, dolor de cabeza, sensación de malestar, mialgias (dolores musculares) o anorexia (perdida de apetito). Las complicaciones son más frecuentes en adultos. La complicación más frecuente es la orquitis (inflamación del testículo), generalmente unilateral, que se da en un 20-30% de las parotiditis en hombres después de la pubertad (muy rara en menores de 10 años) y rara vez produce esterilidad, incluso en los casos en los que es bilateral. La ooforitis (inflamación del ovario) se da en un 5% de los casos en mujeres después de la pubertad y la pancreatitis, generalmente leve, en un 4% de los casos.
La meningitis (inflamación de las membranas que rodean al sistema nervioso) sintomática se da en el 10% de los casos de parotiditis y los pacientes se recuperan por lo general sin complicaciones. La encefalitis (inflamación del cerebro) producida por el virus de la parotiditis es rara, 1-2/10.000 casos, pero puede acabar con secuelas neurológicas permanentes (parálisis, convulsiones e hidrocefalia). La mortalidad de la parotiditis se estima en 1/10.000 casos.
La adquisición de la enfermedad durante las primeras 12 semanas de gestación se ha asociado con aborto espontáneo, pero no produce malformaciones congénitas.

¿Cuándo se produce?

La presentación de la parotiditis es estacional con la aparición de casos principalmente en invierno y primavera.

¿Quién la produce?

Los virus de la parotiditis pertenecen a la familia Paramixoviridae. Son virus envueltos que contienen ARN. En Europa, se han identificado varios genotipos  como cepas circulantes. La vacuna contiene el genotipo A.

Reservorio.

El único reservorio conocido es el hombre. No se  ha encontrado el virus en ningún otro animal. 

Modo de transmisión

La transmisión es por diseminación de gotitas de saliva o aerosoles o por contacto directo con la saliva de una persona infectada. Las personas asintomáticas o con infecciones atípicas pueden transmitir el virus. La parotiditis es muy contagiosa pero menos que el sarampión o la varicela.

Periodo de transmisibilidad

El período de transmisibilidad se establece desde 2 días antes del inicio de la enfermedad hasta 9 días después (periodo de máxima transmisibilidad 2 días antes del inicio de la enfermedad hasta 4 días después). Las infecciones subclínicas pueden trasmitir la enfermedad.

Periodo de incubación

Oscila entre 16 -18 días, con un rango posible entre 14-25 días.

Susceptibilidad (quien puede pasar las paperas)

Todas las personas que no han pasado la enfermedad o que no están adecuadamente inmunizadas son susceptibles. Se cree que la infección natural, tanto después de infecciones clínicas como subclínicas, confiere inmunidad durante toda la vida, pero recientemente han aparecido datos que lo cuestionan. Aunque la mayoría de los individuos mantienen niveles detectables de anticuerpos hasta veinte años después de haber padecido la infección natural, se han confirmado casos de reinfección por el virus de la parotiditis.
La medida preventiva más eficaz es la vacunación. La vacuna de la parotiditis es una vacuna de virus vivos atenuados que produce niveles de anticuerpos detectables en más del 90% de los niños vacunados. Los títulos de anticuerpos que se producen después de la vacunación son más bajos que los que produce la infección natural.

Medidas preventivas

La única forma de inmunoprevención de la parotiditis es la vacunación sistemática durante la infancia, actualmente practicada con la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubeola). Una dosis a los 12 meses de edad procura tasas de seroconversión de alrededor del 94 %, que se acercan al 100 % tras 2 dosis de la vacuna. Son necesarias coberturas vacunales del 85-90 % para lograr inmunidad de grupo, disminuir la transmisión y hacer posible la eliminación del virus.
Las primeras vacunas de parotiditis se desarrollaron en los 60. En España la vacuna triple vírica (TV) se incluyó en 1981 en el calendario de vacunación. En 1995 se añadió una segunda dosis de vacuna TV.
La cobertura de vacunación (porcentaje de niños que han recibido vacunas) con vacuna triple vírica ha ido aumentando progresivamente y desde 1999 la cobertura con la primera dosis a nivel nacional supera el 95%. En 2004 la cobertura nacional con la segunda dosis superó el 95%. A partir de 1985, cuando se consolidó el programa de vacunación infantil y se alcanzaron coberturas próximas al 80%, la incidencia de parotiditis empezó a descender.
En el periodo entre 2005 y 2007 se produjo un aumento en la incidencia de parotiditis con brotes en muchas comunidades autónomas y una elevada proporción de casos en vacunados. El estudio de los brotes permitió comprobar que la mayoría de los casos habían recibido alguna dosis de vacuna triple vírica cuyo componente frente a parotiditis contenía la cepa Rubini.
Se estima que la efectividad con dos dosis de la vacuna que se utiliza actualmente en España es del 88%, por lo que anualmente se genera una pequeña bolsa de susceptibles que se va engrosando año a año.
Muchos estudios han descrito la pérdida de inmunidad conferida por la vacuna con el paso del tiempo. También se cree que los anticuerpos generados por la vacuna podrían ser menos eficaces frente a algunos genotipos del virus de la parotiditis como el genotipo G, que es el genotipo identificado en la mayoría de los brotes estudiados en España y otros países europeos.

Tratamiento.

El tratamiento es sintomático. No son recomendables los antibióticos, salvo en el caso de complicaciones bacterianas supurativas en las parótidas. Se pueden recomendar analgésicos en casos de dolor y antitérmicos si se presenta fiebre alta.

Medidas de control ante un caso


Aislamiento de tipo respiratorio: la persona enferma no debe acudir a la escuela o a su lugar de trabajo durante el periodo de mayor transmisibilidad, es decir en los cuatro días posteriores al comienzo de la parotiditis.

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